El estándar máximo para el cáñamo es de 0.3% THC. Esto debería cambiar.

Nos dirigimos a la primera década de producción comercial de cáñamo a escala en los Estados Unidos desde la década de 1920. Como bufete de abogados que ha estado ayudando a las empresas de cannabis a tener éxito desde 2010, no podríamos estar más emocionados. Y por una buena razón: el mercado recreativo se está expandiendo. El cáñamo es legal. El CBD y otros cannabinoides se están convirtiendo rápidamente (si no lo son ya) en nombres que suenan familiares. El mercado internacional está tomando forma y el acceso a los servicios bancarios se está expandiendo. El apoyo público está aumentando. Esta parece una gran década para el cannabis.

Pero las reglas provisionales del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) que rigen la producción de cáñamo amenazan significativamente a este gigante económico. Quizás la regla más dudosa sea el estándar de prueba de detección del total de THC. Para resumir brevemente, la Ley Agrícola de 2018 definió el cáñamo como “la planta Cannabis sativa L. y cualquier parte de esa planta […] con una concentración de delta-9 tetrahidrocannabinol de no más del 0.3% en peso seco”. Luego, el USDA adoptó un requisito de prueba de detección por el cual el THC total es la concentración molar de delta-9 THC y delta-9 ácido tetrahidrocannabinólico (THCA). El consenso de la industria es que el requisito de THC total no es práctico, y probablemente sea devastador para los cultivadores y, por lo tanto, para la totalidad de la cadena de suministro del cáñamo. Por el contrario, varios estados habían probado anteriormente solo una concentración de .3% de delta-9 THC, que todos coinciden en que es un estándar más flexible.

Pero, para empezar, ¿por qué el USDA estableció la línea divisoria en 0.3%? ¿Por qué no un 0.5% o un 1%?

La respuesta a esa pregunta la encontramos en Canadá y en el trabajo del Dr. Ernest Small, un botánico investigador que comenzó a estudiar y a escribir sobre el cannabis en la década de 1970. En 1976, Small y su colega, Arthur Cronquist, publicaron Una taxonomía práctica y natural para el cannabis, que estableció una línea divisoria entre el cáñamo y la marihuana en un 0.3% de THC para poder definir una taxonomía biológica. Pero el enfoque del Dr. Small no es el único. El cannabis había sido sometido a diferentes tratamientos taxonómicos por Linnaeus en 1753 y Lamarck en 178. De hecho, el tratamiento taxonómico adecuado del cannabis todavía se debate, como dice Antonino Pollio en El nombre del cannabis: una breve guía para no botánicos.

Small nunca pretendió que su delimitación del 0.3 por ciento tuviera relevancia desde un plano legal. En 2018, en una entrevista para Winnipeg Free Press, Small, que continúa investigando y escribiendo sobre el cannabis, explicó:

«En aquel momento, cuando hice ese estudio y lo publiqué, no tenía idea de que se usaría como una medida práctica para los países que otorgan licencias con respecto a la cantidad de THC permitido para ser cultivado».

Sin embargo, así fue. Primero la Unión Europea, cuya Política Agrícola Común limita las concentraciones de THC al 0.2% para ser considerado cáñamo, y luego Estados Unidos, que reguló la línea divisoria del 0.3% en la Ley Agrícola de 2018. Esto se hizo a pesar de un artículo de 2016 que Small publicó con un colega en la revista Agronomy en el que describía el 0.3% de THC como el «umbral arbitrario en el que se usa el contenido de cannabinoides para distinguir las cepas de cáñamo de la marihuana».

Es momento de actuar

No todo está perdido. Las leyes se pueden cambiar: llame por teléfono, escriba o envíe un correo electrónico a sus representantes en el Congreso. La normativa se puede redactar de nuevo, y recientemente, el USDA ha extendido el tiempo para realizar comentarios públicos sobre la normal final provisional, hasta el 29 de enero de 2020.