Esta patente de psilocibina podría ser un asunto importante

La semana pasada la empresa COMPASS Pathways anunció la adquisición de la patente estadounidense número 10,591,175. ¿Y qué incluye esa patente? ¡Psilocibina! Específicamente, COMPASS ha asegurado «métodos para tratar la depresión resistente a los medicamentos con un preparado de psilocibina». El COMP360, que así se llama el preparado patentado de COMPASS, se encuentra actualmente en la fase II de ensayos clínicos, del que ya hablamos en una publicación anterior en 2018. En el artículo pude explicar cómo funciona el proceso de aprobación por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) y por qué este ensayo resulta tan interesante e importante.

El COMP360 no es la única solicitud de patente relacionada con la psilocibina, pero ha generado mucha prensa. Parte de esa prensa incluye artículos desalentadores  relacionados con una «pareja de millonarios que amenaza con crear un monopolio de hongos alucinógenos». Otros observadores adoptan una posición más mesurada, examinando en detalle la solicitud del COMP360 y concluyendo que «el único monopolio que busca Compass Pathways es el derecho a fabricar, usar o vender las formas extremadamente limitadas y específicas de psilocibina». Estos analistas sugieren que la investigación y el comercio de psilocibina no se vean afectados de manera significativa por el COMP360, incluida la venta de «cualquier variedad de hongos alucinógenos».

Las patentes con reivindicaciones limitadas son más fáciles de obtener y lograr su cumplimiento. Suponiendo que ese sea el caso de la psilocibina, la iniciativa de COMPASS no debería tener un impacto directo sobre la psilocibina despenalizada en lugares como Oakland y Denver, o en proyectos más amplios en cuanto a la legalización, aquí en Oregón. Aun así, la repercusión de las patentes, y especialmente las aprobaciones de medicamentos —respecto a sustancias controladas— pueden ser difíciles de predecir. A modo de ejemplo, cuando comenzaron los ensayos clínicos para el cannabidiol (CBD), nadie podía haber previsto el impacto que la eventual aprobación de Epidiolex por parte de la FDA tendría sobre la legalización del CBD como alimento o suplemento alimenticio. En ese entonces, nadie sabía que los productos de consumo de CBD terminarían siendo un asunto bastante importante.

 

¿El país será invadido por una ola de alimentos, bebidas y otros productos que contienen psilocibina en algún momento de la próxima década? Parece poco probable, incluso si la microdosificación sigue siendo una tendencia. La psilocibina es una sustancia química muy diferente al CBD, principalmente por sus propiedades psicoactivas. Además, la psilocibina (junto con la psilocina) está incluida en el Anexo I de la Ley Federal de Sustancias Controladas y en el Anexo I de la Convención de las Naciones Unidas sobre Sustancias Psicotrópicas. Para que la psilocibina tenga un amplio camino a seguir, tendría que ser desprogramada y despenalizada, al igual que el cáñamo aquí en Estados Unidos.

En última instancia, es importante no perder de vista para qué sirve realmente el COMP360: su fin es el tratamiento de la depresión resistente a los medicamentos. Como escribí anteriormente, alrededor de 100 millones de personas en todo el mundo sufren de depresión resistente al tratamiento. Esto significa que nada funciona, ni los antidepresivos, ni el asesoramiento psicológico, ni siquiera procedimientos horripilantes como la terapia electroconvulsiva. Casi todos tenemos a una persona conocida que ha sufrido este trastorno.

Si el COMP360 funciona bien en los ensayos actuales, muchas personas se beneficiarán del preparado. COMPASS también se beneficiará por la acumulación de ganancias, tal como lo está haciendo GW Pharma hoy con Epidiolex. Ese medicamento anticonvulsivo ingresó 296 millones de dólares en un año inicial estelar. Recuerde también que el COMP360 es un medicamento para la depresión: su límite máximo probablemente sea mucho más alto.

Con suerte, el COMP360 se expandirá en lugar de limitar el potencial aparentemente vasto de los hongos alucinógenos. Si no es así, las consecuencias se sentirán profundamente. Incluso en comparación con la comunidad cannábica, el público consumidor de hongos es decididamente anticorporativo y vehemente con respecto a los reclamos de propiedad sobre el compuesto. Los defensores de la psilocibina seguirán muy de cerca lo que ocurre con COMPASS.

Nosotros también seguiremos muy de cerca lo que sucede con el preparado COMP360 y con la psilocibina en general. Para obtener más información sobre la psilocibina, consulte las siguientes publicaciones: