¿Es legal el cannabigerol (CBG)? ¿Qué es el CBG?

Echando la vista atrás, el 2019 fue el año del cannabidiol (CBD) en la industria cannábica. El CBD continuó abriéndose camino en innumerables productos de consumo, desde sodas y gaseosas hasta sujetadores deportivos. La locura por el CBD tardó en llegar: empezamos a incluir ese cannabinoide en 2015, cuando la industria comenzó a promover decididamente los productos hechos a base de CBD y la FDA envió cartas de advertencia (a estas alturas se trata de una tradición consagrada) con el fin de que las personas dejaran de hacer declaraciones refiriéndose a las propiedades saludables, y a la venta de todos los artículos.

Recientemente, al igual que ya sucediera con el CBD, otro cannabinoide ha comenzado a generar un gran revuelo dentro de la industria del cannabis. El compuesto del que hablamos es el CBG (cannabigerol) que —como el CBD— se encuentra entre las más de 100 moléculas fitocannabinoides de la planta cannabis sativa. Desde una perspectiva científica, el cannabigerol es único por su condición de «precursor» químico que permite sintetizar otros cannabinoides, como el THC y el CBD, y sintetizar la composición química general de la planta. Desde una perspectiva normativa, el estatus legal de los productos CBG podría ser menos problemático que para los productos ricos en CBD.

¿Por qué ocurre esto? Antes que nada, veamos algo de contexto. Ya hemos explicado en este blog que es ilegal agregar CBD a muchos productos; en opinión de la FDA, esto se debe a “la regla de exclusión de medicamentos». Según la FDA, los productos que contienen CBD no se pueden vender como suplementos alimenticios porque el CBD ya fue investigado y aprobado por la FDA como el primer medicamento (Epidiolex) derivado del cannabis. Si un producto no se considera un “medicamento” exento, entonces no se puede situar en la cadena alimentaria, conforme a la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y Cosméticos de Estados Unidos (FDCA). No nos importaría que en algún momento alguien trate de ir contra la interpretación de la FDA con respecto al CBD, pero ahora mismo ese es el marco operativo existente.

A diferencia del CBD, el CBG no ha sido aprobado como fármaco y la propia FDA ha reconocido que «las partes de la planta de cannabis que no contienen THC o CBD pueden quedar fuera del alcance de la [regla de exclusión de medicamentos]». Aunque el CBG se aprobara como medicamento en algún momento en el futuro, no parece probable que la regla de exclusión de medicamentos se aplique: esto se debe a que la regla contiene una excepción para las sustancias comercializadas como alimentos o suplementos alimenticios antes de comenzar cualquier investigación clínica por parte de la FDA. De hecho, hay personas que ya está comercializando productos CBG como alimentos y suplementos alimenticios.

Este marco legal nacional, junto con el hecho de que el CBG se puede producir y extraer legalmente del cáñamo en virtud de la Ley Agrícola de 2018, aparentemente le da al CBG un cauce legal viable. Por supuesto, todo aquí está condicionado a que los fabricantes y vendedores no realicen declaraciones manifestando propiedades saludables que aún no han sido aprobadas.

El marco legal internacional también parece prometedor. El CBG no figura en las listas establecidas en la Convención Única de las Naciones Unidas sobre Estupefacientes de 1961 y no parece estar regulada por ningún otro tratado internacional, lo que significa que los países no están obligados a controlar el CBG. Es probable que este cannabinoide sea legal en virtud del derecho internacional y que sea el momento oportuno para la exportación.

Antes de que el CBG despegue de manera crucial, probablemente tengan que suceder dos cosas. La primera es que los consumidores deben tener interés. Es difícil saber exactamente cómo se desarrollará, aunque la industria puede sentirse incentivada para promover el CBG dado su claro potencial y la posibilidad de evitar enredos de la FDA. Parece que el CBG, como el CBD, el CBN y otros cannabinoides, contiene aplicaciones médicas prometedoras, incluso aunque no deban publicitarse. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integral, por ejemplo, el año pasado ya anunció su intención de investigar el CBG para el manejo del dolor. Además, la industria ya ha escrito y publicado investigaciones y artículos técnicos sobre el CBG. (Si quiere leer el estudio integral de Hemptown USA, haga clic aquí).

Lo segundo que debe suceder es que el CBG crezca a escala para que los precios bajen. La genética del CBG se está refinando, pero el destilado de CBG sigue siendo aproximadamente seis veces el precio del destilado de CBD al por mayor. Los precios altos suelen ser buenos para los cultivadores, pero algunos podrían dudar en mudarse de producto, dado que: 1) la extracción de CBG también es más cara que la del CBD, y 2) las plantas deben cosecharse pronto para producir CBG puro (antes de que se sintetice en otros cannabinoides). En última instancia, el requisito de cosecha temprana podría no ser tan malo, dada la alternativa actual, es decir, cultivar cáñamo para CBD y lidiar con el «protocolo de pruebas de detección para el total de THC«, muy problemático, y adoptado recientemente por el USDA para productos de cáñamo terminados.

Continuaremos haciendo seguimiento al CBG a medida que se vaya desarrollando a lo largo del 2020 y más adelante. Por ahora, parece que este cannabinoide podría desempeñar un papel prometedor y que los productores y procesadores de cannabis deberían analizar detenidamente el CBG esta primavera.