Una guía básica de cómo hacer negocios en Estados Unidos

A Primer on Doing Business in the United States

Al ser el país con la economía más grande del mundo, Estados Unidos ofrece algunas de las mejores oportunidades comerciales a escala global. Con el fin de que las empresas aprovechen al máximo esas oportunidades, esta guía proporciona una descripción general del sistema legal estadounidense, así como de algunas de las leyes más relevantes a la hora de hacer negocios en Estados Unidos.

El sistema legal estadounidense. Estados Unidos constituye una república federal constitucional. Este sistema de gobierno federal implica que, junto al gobierno nacional, existen los gobiernos de los 50 estados, por lo que las leyes se elaboran a nivel nacional (federal), estatal y local. Las leyes “locales” son aquellas elaboradas por ciudades y condados, y tienen validez en dichas regiones geográficas. Los 50 estados (junto con los territorios de Estados Unidos y el Distrito de Columbia) tienen sus propias leyes estatales y locales, aplicables a esas jurisdicciones. Algunos ámbitos del derecho —como las patentes y los derechos de autor—, se rigen exclusivamente por la ley federal. Otras legislaciones, en cambio —como las que regulan los contratos y las relaciones laborales, y/o las transacciones comerciales—, son establecidas principalmente por cada estado de manera individual. Y, por último, encontramos otras áreas del derecho que se rigen tanto por la ley federal como por la estatal. Al hacer negocios en Estados Unidos, las empresas extranjeras deben ser conscientes de que están sujetas a estos sistemas jurídicos paralelos que a menudo difieren de un estado a otro.

Elección del tipo de entidad. Una empresa extranjera que se introduce en el mercado estadounidense tiene que decidir la forma jurídica más conveniente para realizar sus operaciones en ese país. Las entidades comerciales nacionales más habituales son las sociedades de capital (por lo general denominadas “corporations”), las sociedades de responsabilidad limitada (“limited liability companies, LLC”), y las sociedades personalistas (conocidas comúnmente como “partnerships”). Cada tipo de entidad jurídica tiene sus propias ventajas y elegir una u otra dependerá de los factores legales y comerciales específicos de cada caso. Cada tipo de entidad, además, se crea de acuerdo a las leyes del estado donde se constituye la entidad. Todas las entidades que no sean partnerships requieren que los documentos constitutivos se registren ante el gobierno estatal.

Sucursal (Brach office). Una empresa extranjera que quiera operar y realizar actividades comerciales en Estados Unidos no tiene la obligación de constituir una entidad jurídica independiente; la empresa extranjera puede simplemente abrir una sucursal o delegación en EE. UU. No obstante, a las empresas no se les recomienda crear este tipo de entidad puesto que puede suponer una desventaja tributaria y de responsabilidad legal. A diferencia de una empresa subsidiaria, una sucursal no es una entidad legal independiente de la empresa matriz. Se considera sucursal a la empresa extranjera que opera en EE. UU. Si una empresa extranjera establece una sucursal en Estados Unidos para realizar negocios, se considera que toda la empresa está «haciendo negocios» en EE. UU. y la empresa podría estar sujeta a obligaciones tributarias por el total de los ingresos obtenidos, en lugar de limitar los impuestos a los ingresos obtenidos por esa sucursal. No solo eso, sino que la responsabilidad de la empresa extranjera no se limitaría a la responsabilidad contraída a nivel de sucursal. En consecuencia, las empresas extranjeras que vienen a Estados Unidos no suelen optar por abrir una sucursal a menos que un abogado estadounidense así lo indique de manera específica. Probablemente sea más conveniente seleccionar otro tipo de entidad —como las que se nombran a continuación—, y no una sucursal.

CorporationsMuchas empresas extranjeras hacen negocios en Estados Unidos a través de sociedades de capital o corporaciones, las denominadas corporations, que se rigen por la ley estatal y en donde cada estado tiene sus propias normas a la hora de crearlas y gestionarlas. En Estados Unidos, se puede crear una corporación bajo las leyes de un estado y tener su domicilio social en otro estado. La opción más lógica es constituir una empresa en el estado donde se pretenden ubicar sus operaciones comerciales. El estado de Washington es una de las alternativas preferidas para las empresas foráneas gracias a sus leyes predecibles y favorables para los negocios. El Código Uniforme de Comercio de Washington y la Ley de Corporaciones Comerciales de Washington regulan la creación de corporaciones en Washington.

Para que una empresa esté plenamente constituida en forma de corporación debe presentar en el estado elegido un acta constitutiva ante el Secretario de Estado (normalmente este proceso se realiza en línea). En la mayoría de los estados, los titulares —también llamados «accionistas»— de una corporación seleccionan a la directiva, que establece la política de la empresa y elige los cargos para la presidencia, vicepresidencia, secretaría y tesorería de la empresa. Los ciudadanos extranjeros pueden ser directores de una corporación estadounidense, y deben ser personas físicas (no empresas extranjeras). Por lo general, en los estatutos de la compañía estará recogida la normativa relativa al funcionamiento de la corporación. La estructura y reglamentación internas de las corporaciones son similares en todas las jurisdicciones, pero se pueden adecuar para satisfacer las necesidades individuales de cada empresa.

Dentro de este tipo de entidades, la más común es la corporación C, que es una sociedad con personalidad jurídica propia, independiente de la de sus accionistas, y en consecuencia la C-Corporation aplica una estructura fiscal de doble tributación. Esto quiere decir que se tributan impuestos a nivel de la compañía, y luego los dividendos de cada socio deben declararse por separado y pagarse impuestos sobre dichos ingresos. Las empresas estadounidenses pueden evitar esta doble tasación si optan por ser tratadas como una corporación S (S-Corporation), que es una entidad que se utiliza como conducto a efectos de impuestos federales, pero hay que tener en cuenta que las empresas extranjeras no pueden constituirse en una corporación S.

La ley estadounidense trata a las corporaciones como personas jurídicas, lo que significa que una corporación puede celebrar contratos, demandar y ser demandada, y asumir sus propias responsabilidades como lo hace una persona física. En general, los socios individuales pueden evitar la responsabilidad personal por las acciones de la corporación y, en caso de insolvencia, la corporación puede declararse en quiebra sin poner en riesgo los bienes personales de los propietarios. Sin embargo, es importante que los propietarios mantengan tanto las formalidades corporativas como la separación entre los asuntos personales de los propietarios y los negocios de la empresa para evitar que los acreedores impongan responsabilidades a los directores y propietarios de manera personal. La protección de la responsabilidad personal para directores y propietarios es una de las características más importantes de una corporación.

— Limited Liability Companies. Otra opción muy común en Estados Unidos es crear una sociedad de responsabilidad limitada (“limited liability companies, LLC”). Al igual que una corporación, una LLC se constituye registrándose en la Secretaría de Estado, en el estado donde se creará la empresa, y es que, al igual que las corporaciones, las LLC se rigen por las leyes del estado donde se constituye la entidad. Una LLC debe tener al menos un miembro y no es necesario que los miembros sean personas físicas.

Las LLC ofrecen flexibilidad con respecto al tipo de financiación y administración de la empresa. Los titulares de una LLC —denominados «miembros»—, suelen diseñar y crear un acuerdo operativo que regule su funcionamiento y organización, y si bien la mayoría de las empresas optan por establecer un acuerdo de este tipo, hacerlo es opcional. Por ejemplo, según la ley de Washington, los miembros no están obligados a adoptar un acuerdo por escrito, pero sin un acuerdo operativo, la LLC se regirá por las disposiciones predeterminadas decretadas por los estatutos del estado de Washington. Asimismo, si el acuerdo operativo omite ciertas disposiciones, se aplicarán las disposiciones predeterminadas de la ley de Washington que regula las LLC.

A diferencia de las corporaciones, las LLC pueden elegir pagar impuestos como corporación o hacer que los ingresos «se transfieran» a los miembros y se graven a nivel de cada miembro. Muchas empresas extranjeras prefieren pagar impuestos a nivel corporativo para evitar que las distribuciones a los miembros se reflejen en sus declaraciones de impuestos personales.

Al igual que una corporación, una LLC es una entidad completamente separada de sus miembros. De esta manera, los dueños de los negocios están protegidos de responsabilidades personales, y estas se limitan a sus inversiones. Como en el caso de las corporaciones, los acreedores solo pueden acceder a los activos personales de los miembros en circunstancias muy determinadas en las que los miembros hayan ignorado la personalidad jurídica independiente de la empresa o hayan utilizado la LLC como un caparazón para evitar la responsabilidad de una empresa matriz.

PartnershipsUna empresa extranjera también puede formar una sociedad personalista o partnership, si acuerda hacer negocios en Estados Unidos con otra parte. Si bien no se requiere un acuerdo por escrito para formar este tipo de sociedad, es recomendable formalizar el acuerdo mediante un contrato escrito. Cuando hablamos de responsabilidad, las sociedades colectivas —llamadas “general partnerships”— no ofrecen los mismos beneficios que las corporaciones o las LLC. Las empresas extranjeras también deben saber que las partnerships pueden constituirse mediante un acuerdo verbal o implícito sin presentar ninguna documentación al estado. En algunos casos, y de manera prácticamente involuntaria, podría constituirse una asociación a través de un acuerdo informal para emprender un negocio específico con otra persona. Por lo tanto, animamos a las empresas extranjeras a contratar asesoramiento jurídico desde el principio y evitar este tipo de malentendidos.

 Banca. Para una entidad extranjera sin presencia en Estados Unidos, el querer abrir una cuenta bancaria en ese país puede resultar difícil. Incluso después de que una persona o empresa extranjera haya creado una entidad estadounidense, no es raro que los bancos de Estados Unidos estén más dispuestos a otorgar préstamos a las empresas nacionales que a sus contrapartes extranjeras. No obstante, si transcurre un período de tiempo en que la empresa extranjera ha estado haciendo negocios con éxito en EE. UU., probablemente esa empresa tendrá un mayor acceso al capital a través de bancos estadounidenses.

 Inmigración. Todas las personas extranjeras que van a trabajar a Estados Unidos deben obtener un permiso en forma de visa para poder hacerlo de manera legal. Las normativas existentes respecto a las visas son complicadas y estrictamente federales. Los estados ni regulan ni adjudican visas, ya que las visas son emitidas por la embajada o el consulado norteamericano en el extranjero. Muchos tipos de visas, incluida la mayoría de visas de trabajo, requieren la aprobación de los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos.

Es importante que los extranjeros obtengan el tipo de visa correcto para su estadía en Estados Unidos. Existen muchas categorías basadas en el empleo para ingresar en EE. UU., y hay categorías específicas para inversores, visitantes de negocios y patrocinio de empleo. Muchas empresas que traen sus negocios a Estados Unidos buscan el asesoramiento de un abogado estadounidense especializado en temas migratorios con el fin de elegir la categoría de visa correcta y evitar errores en la solicitud.

Cada una de las visas cuenta con requisitos diferentes y autoriza estadías en Estados Unidos que contemplan distintos períodos. Por ejemplo, la visa de no inmigrante E-2 permite que los nacionales de terceros países con los que Estados Unidos mantiene un tratado de comercio y navegación, sean admitidos en Estados Unidos cuando el solicitante de la visa esté invirtiendo o vaya a invertir una cantidad sustancial de capital en una empresa estadounidense. En ese caso, el inversor debe querer ingresar a Estados Unidos únicamente para desarrollar y dirigir la empresa de inversión. También se pueden obtener visas separadas para empleados y familiares de los beneficiarios de la visa E-2 que cumplan los requisitos. Una persona calificada puede permanecer en Estados Unidos con una visa E-2 por una estadía inicial de 2 años, y más tarde solicitar una extensión de estadía que puede otorgarse por períodos adicionales de 2 años.

Es fundamental que los propietarios de empresas extranjeras y sus trabajadores se adhieran a los términos de su visa particular, ya que cualquier violación puede conllevar la expulsión de los EE. UU. o la denegación del reingreso al país.

Contratos.  Los contratos se rigen por la ley estatal. En términos generales, si las partes celebran un acuerdo por escrito, los tribunales interpretarán ese acuerdo basándose en el lenguaje claro y simple del escrito, la conducta de las partes, las costumbres de la industria y las leyes vigentes. Sin embargo, los 50 estados han adoptado alguna variación del Código Uniforme de Comercio (UCC, por sus siglas en inglés), que suele aplicarse a cualquier contrato de venta de bienes que supere los 500 dólares. Al interpretar dichos contratos, los tribunales buscarán las disposiciones del UCC para llenar los vacíos que las partes no abordaron en su acuerdo.

No todos los países requieren una contraprestación a la hora de elaborar un contrato, pero en Estados Unidos, un acuerdo sin contraprestación no es válido. Entre las partes debe negociarse el cumplimiento estricto de las obligaciones o una promesa de retorno para calificar como contraprestación. Por ejemplo, la contraprestación puede ser económica, la prestación de un servicio, el abstenerse de hacer algo o la modificación de un derecho legal.

Negociación y el papel del asesor legal. Es habitual que los asesores legales participen desde el principio en la negociación y redacción de los contratos. Los asesores legales de cada una de las partes acostumbran a intercambiar varias versiones de los acuerdos con ediciones corregidas antes de llegar al acuerdo final. Las empresas extranjeras deberían sentirse cómodas en esta dinámica de trabajo con las empresas estadounidenses y se verán beneficiadas contratando asesores legales antes de acordar puntos importantes para sus acuerdos.

Elección de derecho aplicable y jurisdicción. Debido a que los contratos estadounidenses se rigen por la ley estatal, todos los contratos deben incluir una cláusula de “elección del derecho aplicable» que designe qué leyes estatales utilizar para interpretar el acuerdo. De manera similar, un contrato puede incluir una cláusula de “elección de jurisdicción” que designe en qué estado se puede entablar una demanda para hacer cumplir el contrato. Gracias a estas selecciones se permite la previsibilidad y se evitan litigios en jurisdicciones lejanas o desconocidas.

Impuestos. Dada la complejidad de la legislación fiscal estadounidense, es importante una planificación y un asesoramiento fiscal cuidadosos para todas las empresas que hacen negocios en Estados Unidos. Estas empresas están sujetas a impuestos federales, estatales y locales, por separado. El gobierno federal, a través del Servicio de Impuestos Internos (IRS) recauda el impuesto sobre la renta, el impuesto sobre las ganancias de capital, el impuesto a los dividendos, los intereses y otros ingresos pasivos, y los impuestos sobre la nómina de los empleados. Es probable que las empresas también tengan algunas obligaciones fiscales adicionales en el estado donde realizan sus negocios.

 — Obtener un EIN. Las empresas de nueva creación deben obtener un Número de Identificación Patronal (EIN, por sus siglas en inglés) por parte del Servicio de Impuestos Internos. Se necesita tener un EIN para identificar a la empresa y declarar sus impuestos. También se suele pedir este número federal de identificación fiscal antes de que una empresa pueda realizar transacciones comerciales o para abrir una cuenta bancaria comercial. Para obtener un EIN, la persona interesada puede solicitarlo llenando el formulario “SS-4”, que puede hacerse en línea (www.irs.gov), por correo electrónico o por fax. Los extranjeros que no tengan un Número de Identificación Personal del Contribuyente (ITIN, ídem) no podrán solicitar su EIN mediante el servicio en línea. Las solicitudes internacionales se pueden hacer por teléfono llamando al 267-941-1099. La persona que realiza la llamada debe estar autorizada para recibir el EIN y responder las preguntas relacionadas con el formulario SS-4.

Tratados fiscales. Estados Unidos es parte de muchos tratados fiscales bilaterales con países extranjeros. Si su país de origen tiene un tratado fiscal con EE. UU., debe consultar el tratado impositivo como herramienta principal de planificación fiscal. Aunque estos tratados tienen diferencias significativas, generalmente coinciden en el objetivo de prevenir la doble tributación y la evasión fiscal, y facilitar el comercio entre países. Muchos tratados establecen las condiciones bajo las cuales una empresa extranjera tiene un «establecimiento permanente» en Estados Unidos, y eso influye en que la empresa esté o no sujeta a impuestos federales sobre la renta. Si una disposición de un tratado tributario relevante da como resultado que una empresa extranjera adeude menos impuestos federales sobre la renta, este beneficio debe reclamarse en la declaración del impuesto federal sobre la renta de la empresa y la disposición específica debe citarse en el formulario de la declaración. El incumplimiento de este requisito conlleva importantes sanciones. Operar un negocio a través de una entidad estadounidense (como una corporación) elimina algunas preocupaciones relativas a la doble imposición de las empresas extranjeras dependientes de tratados fiscales.

— Impuesto sobre sociedades. Una corporación constituida en los Estados Unidos está sujeta a impuestos federales sobre la renta sobre todos sus ingresos obtenidos en cualquier parte del mundo. El impuesto se aplica sobre la renta neta imponible, que es el ingreso bruto menos las deducciones permitidas. Existen numerosas deducciones disponibles para los contribuyentes y las normas que las rigen son complejas. Las empresas de ciertos sectores también pueden ser elegibles para créditos fiscales, que a menudo se utilizan para incentivar la inversión en industrias emergentes como la energía renovable. Los créditos fiscales son particularmente valiosos en comparación con las deducciones porque reducen la factura fiscal de una empresa, dólar por dólar.

Precios de transferencia. Las empresas extranjeras que hacen negocios en Estados Unidos no pueden transferir las ganancias a una empresa matriz extranjera para evitar el pago de impuestos. La práctica de los «precios de transferencia» se produce cuando una empresa matriz extranjera cobra a la filial estadounidense precios exorbitantes por bienes o servicios —como inventarios o servicios de gestión—, con el fin de mover al extranjero el dinero no gravado. El IRS puede investigar a las empresas por esta práctica e imponer fuertes sanciones en caso de infracción. La defensa de una auditoría fiscal estadounidense es cara y muy larga, lo que aumenta aún más los costos derivados del incumplimiento. Cualquier beneficio obtenido a corto plazo se ve sobrepasado por el riesgo de ser detectado y auditado por el IRS.

 Impuesto sobre la renta de personas físicas y/o para expatriados. Las personas que son ciudadanos estadounidenses o extranjeros residentes en Estados Unidos están sujetos a impuestos sobre sus ingresos globales, independientemente de dónde trabajen o vivan. Por lo general, una persona se considera residente de los EE. UU.  a efectos fiscales cuando obtiene la residencia permanente o ha estado en el país durante al menos 183 días del último año fiscal. Incluso si una persona no es residente en Estados Unidos ni tiene su residencia permanente legal, esa persona debe pagar el impuesto federal estadounidense sobre la renta, derivado de los ingresos obtenidos en Estados Unidos.

En cualquier caso, una persona extranjera se beneficiaría enormemente de una planificación impositiva preventiva con un asesor fiscal experto en impuestos estadounidenses. Estos profesionales tienen conocimiento de muchas deducciones, exenciones y créditos fiscales que reducen las obligaciones tributarias y garantizan el cumplimiento de la ley. Como es el caso de los impuestos sobre sociedades, las personas pueden estar sujetas a graves sanciones por el impago de impuestos estadounidenses.

— Ley de Inversión Extranjera en Bienes Inmuebles (FIRPTA). Las personas y empresas extranjeras que hacen negocios en Estados Unidos también están sujetas a la FIRPTA. Esta ley fija un impuesto a la disposición de bienes inmuebles en los EE. UU., independientemente de la residencia del contribuyente o de la existencia de un «establecimiento permanente» en Estados Unidos. Este impuesto es un problema cada vez que un individuo o una corporación adquiere o vende algún derecho real sobre bienes inmuebles norteamericanos.

Propiedad intelectual.  Estados Unidos tiene una legislación sólida alrededor de los derechos de propiedad intelectual que protege los activos intangibles que agregan valor a las empresas y distinguen marcas y productos. Hay cuatro formas principales de propiedad intelectual en Estados Unidos: patentes, derechos de autor, marcas registradas y secretos comerciales.

 —  Patentes. La patente de modelo de utilidad protege los aspectos prácticos y estructurales de un invento. Para obtener una patente, la invención debe ser nueva, novedosa y no evidente u obvia. Los diseños nuevos, originales y decorativos para un artículo manufacturado también se pueden patentar en Estados Unidos. Una vez que lo concede la Oficina de Patentes y Marcas Registradas (USPTO) de EEUU, el propietario de la patente tiene derecho a excluir a otras personas de la fabricación, uso, venta e importación en Estados Unidos del invento o diseño durante un período de 20 años a partir de la fecha de presentación de la solicitud. Una empresa extranjera que hace negocios en Estados Unidos no puede infringir los derechos de patente de una empresa estadounidense. Si el propietario de la patente cree que se están violando sus derechos de patente, podrá entablar una demanda por infracción de patente en un tribunal federal y reclamar una indemnización por daños y perjuicios.

Las empresas deben tener en cuenta que las patentes extranjeras no tienen validez en EE. UU. Una empresa extranjera que introduce un producto único en el mercado estadounidense puede proteger su invento obteniendo una patente estadounidense, siempre que el invento no se haya comercializado ni vendido en otro país. Sin embargo, para obtener una patente en Estados Unidos hace falta un abogado de patentes estadounidense y eso puede llevar mucho tiempo y costar bastante dinero.

 Marcas registradas. Los derechos de marca registrada en Estados Unidos aluden a una palabra, nombre, símbolo o cualquier combinación de estos, utilizados comercialmente para identificar productos o servicios. La protección federal de una marca registrada está garantizada gracias al registro de la marca comercial en la USPTO. El titular de una marca registrada puede demandar a los competidores cuyas marcas engañen o confundan a los clientes o atenúen el valor de la marca registrada. Los propietarios de marcas comerciales también pueden registrar su marca a nivel estatal, pero el registro a nivel estatal confiere menos derechos que el registro a nivel federal. Las empresas extranjeras deben considerar la posibilidad de solicitar protección para los nombres de empresas y productos, registrándose en la USPTO.

Al igual que las patentes extranjeras, las marcas comerciales extranjeras son nulas o ineficaces en Estados Unidos. Más bien, las marcas registradas son territoriales y deben registrarse en cada país donde se busca protección. Sin embargo, el Protocolo de Madrid facilita el registro de una misma marca en distintos países; presentando una solicitud ante la USPTO, los solicitantes estadounidenses pueden buscar protección simultáneamente en hasta 84 países.

Independientemente del registro de la USPTO, el usuario de una marca puede adquirir ciertos derechos de marcas registradas según el derecho consuetudinario mediante el uso comercial de la marca. Sin embargo, estos derechos son limitados y están mucho menos definidos que los otorgados mediante registro formal.

Derechos de autor. La ley de derechos de autor de Estados Unidos otorga al autor de una obra los derechos exclusivos sobre la misma, durante la vida del autor más setenta años (estarán sujetas las obras creadas a partir del 1 de enero de 1978). La protección de los derechos se concede a obras literarias, musicales, arquitectónicas, artísticas, gráficas, grabaciones de sonido y otras obras originales que estén escritas o, de alguna manera, fijas en un medio tangible. Los derechos exclusivos otorgados al propietario de los derechos de autor incluyen el derecho a reproducir el trabajo, organizar trabajos derivados —basados ​​en el original—, distribuir copias de los trabajos, publicar y mostrar las obras. Tanto las obras publicadas como las inéditas están protegidas por los derechos de autor.

La protección de los derechos de autor se asegura automáticamente cuando el autor crea la obra; no es necesario registrarse para estar protegido. Esta protección se aplica a obras inéditas independientemente de la nacionalidad o domicilio del autor. Como resultado de varios tratados —de los que Estados Unidos forma parte—, las obras publicadas escritas por extranjeros también pueden estar protegidas por la ley de derechos de autor de EE. UU. si se cumplen ciertas condiciones. Aunque no es obligatorio, el registro federal confiere beneficios sustanciales, como la capacidad de hacer valer los derechos del autor en los tribunales y obtener recursos adicionales en caso de infracción. El registro se completa fácilmente a través de la Oficina del Derecho de Autor.

 — Secretos comerciales. Un secreto comercial es cualquier información que añada valor a un negocio o proporcione una ventaja competitiva al propietario porque es el único que tiene dicha información. Por ejemplo, un secreto comercial podría ser una fórmula, un dispositivo, una recopilación de datos o una técnica de fabricación. Los secretos comerciales están ampliamente protegidos por la ley estatal en los 50 estados. Asimismo, están protegidos por la ley federal desde la aprobación de la Ley de Defensa de Secretos Comerciales, en mayo de 2016. El propietario debe hacer esfuerzos razonables para mantener el secreto de manera que obtenga una protección continua. La ley protege además la propiedad intelectual no patentable, pero que es crucial para las operaciones comerciales o el producto de una empresa. Las empresas suelen exigir que los empleados firmen acuerdos para proteger sus secretos comerciales.

Empleo y trabajo.  Las empresas extranjeras que vienen a Estados Unidos deben cumplir con la legislación estadounidense cuando contratan empleados que trabajan en Estados Unidos. Dicha legislación distingue entre «empleados» y «contratistas independientes». Los empleados están sujetos a requisitos de retención de impuestos y están protegidos por las leyes laborales federales. Los contratistas independientes, en cambio, no están sujetos a requisitos de retención fiscal ni están cubiertos por muchas de las leyes laborales, como el salario mínimo federal. Un verdadero contratista independiente cuenta con un mayor grado de autonomía financiera y conductual que un empleado. Las empresas que hacen negocios en EE. UU. deben tener claras estas diferencias y clasificar a los trabajadores con exactitud. Si una agencia del gobierno o un tribunal determina que un trabajador es en realidad un empleado y no un contratista independiente, el empleador puede ser considerado responsable del pago de impuestos atrasados ​​y demandas civiles bajo el derecho laboral.

Contratos laborales y para expatriados. Los contratos que rigen las relaciones laborales entre propietarios extranjeros en Estados Unidos y empleados extranjeros en Estaos Unidos deben atenerse a la ley norteamericana. Muchas empresas celebran contratos de trabajo con sus empleados clave: ejecutivos, funcionarios, altos directivos y otras personas cuyas habilidades técnicas o comerciales son parte integral del negocio. Estos contratos laborales establecen el alcance y la duración del empleo y las condiciones bajo las cuales las partes pueden terminar la relación laboral. En ausencia de tal acuerdo, un empleado se considera «a voluntad» (es decir, un contratista o trabajador independiente), y en casi todos los estados norteamericanos, tanto el empleador como el empleado podrán poner fin a la relación laboral por cualquier motivo legal sin previo aviso.

Los empleadores también deben cumplir con la legislación relativa a los salarios y horarios estadounidenses, cuando realicen contratos con sus empleados norteamericanos. Por ejemplo, la Ley de Estándares de Trabajo Justo requiere que los empleadores paguen al menos el salario mínimo federal y derecho al pago de horas extra por cada hora que exceda las 40 horas semanales trabajadas. Si un empleado está trabajando en un estado con un salario mínimo más alto, el empleador debe pagar el salario mínimo estatal más alto. Los empleadores también deben cumplir con la Ley de Licencia Familiar y Médica (FMLA, por sus siglas en inglés), que establece estándares para la ausencia de los empleados por razones médicas o familiares. Según la FMLA, a las empleadas se les permite tener 12 semanas de licencia por maternidad sin goce de sueldo.

—  Contratos de propiedad intelectual y de inventores. Según la legislación estadounidense, los descubrimientos e inventos realizados por un empleado mientras está en dicho empleo, por lo general pertenecen al empleador. Sin embargo, es común que los contratos de trabajo contengan expresamente la concesión de tales derechos al empleador y requiera que el empleado coopere para asegurar el registro federal de la propiedad intelectual en cuestión. Los contratos de trabajo también se pueden utilizar para ampliar el alcance de los derechos de un empleador e incluir todos y cada uno de los descubrimientos e inventos relacionados con el negocio o que fueron realizados con el equipo de la empresa durante el período de tiempo que duró el empleo. Los contratos de trabajo se pueden utilizar además para limitar la capacidad de los empleados de obtener los inventos de su conocimiento de sistemas o información patentados.

Acuerdos de confidencialidad. Muchos empleadores estadounidenses exigen que los empleados firmen extensos acuerdos de confidencialidad con el fin de evitar que los empleados compartan información confidencial o cualquier otra información de valor, incómoda o sensible con los competidores. Antes de negociar tratos que implican el intercambio de información confidencial también suelen realizarse acuerdos de confidencialidad.

Acuerdos de no competencia. Según la legislación estadounidense, los acuerdos de no competencia —aquellos que limitan la posibilidad de un antiguo empleado de trabajar para una empresa competidora— pueden ser complicados. En algunos estados, y de manera categórica, tales acuerdos carecen de fuerza ejecutiva y los tribunales los interpretan de manera restrictiva. No obstante, a menudo, los empleadores las apoyan, pudiendo llegar a ser válidas en algunos casos. Donde esté permitido, los acuerdos de no competencia deben ser razonables en cuanto al alcance, el tiempo y la zona geográfica, y no pueden imposibilitar que el antiguo empleado trabaje dentro de su ámbito laboral.

—Manual del empleado. El manual del empleado se utiliza para proporcionar directrices generales, orientar a los nuevos trabajadores y describir las políticas de la empresa. Sin embargo, el manual del empleado no sustituye al contrato de trabajo, aunque el manual haya sido firmado por el empleado. No obstante, en ciertas circunstancias las representaciones del manual podrían considerarse para modificar los términos laborales. En consecuencia, es frecuente que los empleadores estadounidenses eviten el uso de un lenguaje determinado que pudiera crear expectativas de empleo continuo o permanente para un trabajador independiente.

Leyes antidiscriminatorias. Las leyes federales y estatales prohíben ampliamente la discriminación basada en la raza, el color, la nacionalidad de origen, la religión, la edad, el sexo, la discapacidad, el estado civil y la condición de veterano de guerra de un empleado o de un posible empleado. Los empleadores también tienen prohibido penalizar a los empleados que denuncien discriminación. Estas leyes contra la discriminación deben cumplirse en todas las etapas del empleo, incluso durante la contratación, los ascensos y el fin de contrato. Muchos estados y localidades han promulgado leyes adicionales que amplían la protección sobre la base de, por ejemplo, la orientación sexual o la identidad de género. Se trata de un ámbito del derecho en evolución en Estados Unidos.

Para garantizar el cumplimiento de todas las leyes contra la discriminación, las empresas a menudo codifican las políticas contra la discriminación en un manual del empleado, y capacitan a los gerentes y supervisores en este tipo de leyes. Un empleador que a sabiendas permite que un empleado se involucre en una conducta discriminatoria puede ser responsable de las acciones de ese empleado, incluso si la política de la empresa prohíbe la discriminación.

La responsabilidad civil del fabricante. Las leyes norteamericanas de responsabilidad del fabricante difieren de las de otros países y, también a diferencia de otros países, la mayoría de estados norteamericanos han adoptado la doctrina de la responsabilidad objetiva en los daños. La adopción de este criterio de responsabilidad objetiva amplió el alcance de las empresas que pueden ser responsabilizadas de las lesiones causadas por productos defectuosos y redujo la prueba necesaria para establecer dicha responsabilidad. En este marco, cualquiera de las empresas que forman parte de una cadena de producción (fabricantes, distribuidores, minoristas) pueden ser responsables de vender un producto defectuoso que es “injustificadamente peligroso” para el usuario. Esto es cierto incluso si el vendedor no fue negligente (es decir, que el vendedor ejerció un cuidado razonable) e incluso si el consumidor no entabló una relación contractual con el vendedor. De modo que el foco se centra en el producto y no en la conducta del vendedor.

Una empresa también podría ser considerada responsable ante un consumidor perjudicado, en virtud de otra teoría de la negligencia o por incumplimiento de garantía. Una empresa es negligente si no cumple con el estándar de cuidado que una entidad sensata y prudente debería haber ejercido dadas las circunstancias, como en el diseño o fabricación del producto. Una empresa también podría ser considerada negligente por no advertir a los consumidores de los peligros de un producto. Las reclamaciones de garantía surgen de una relación contractual entre la persona perjudicada y el vendedor del producto. En Estados Unidos, las garantías pueden ser expresas o implícitas.

A diferencia de otros países, los jurados suelen decidir la responsabilidad por los daños o perjuicios causados por los bienes defectuosos y podrían incluir una compensación por la totalidad de las pérdidas sufridas —tanto directas como indirectas—, lo que hace que las indemnizaciones puedan llegar a ser muy elevadas.

Debido a que toda la cadena de producción podría ser potencialmente responsable por los daños derivados de un producto, es importante que las empresas incluyan provisiones de indemnización en los contratos de venta estadounidenses. Una provisión de indemnización consiste en un acuerdo de una de las partes para indemnizar a la otra por determinados costos y gastos. Conforme a una cláusula de indemnización típica, el deudor (la parte que paga la indemnización) acuerda reembolsar al acreedor (la parte que recibe la indemnización) las pérdidas, responsabilidad, reclamo o acciones judiciales que surjan de o estén relacionada con las lesiones causadas por el producto. También se puede negociar una cláusula de defensa donde una de las partes se compromete a defender a la otra contra demandas presentadas por terceros perjudicados.

Además de negociar cláusulas de indemnización y defensa, las empresas extranjeras que hacen negocios en Estados Unidos deberían considerar la posibilidad de contar con una cobertura de seguro adecuada que los proteja frente a demandas de responsabilidad civil por daños y perjuicios causados por productos defectuosos.