Los latinos estadounidenses representan una gran oportunidad para las empresas mexicanas

En los últimos dos años, hemos escrito más de una vez (y aquí) que la importancia de México como centro de fabricación está creciendo rápidamente, especialmente para las empresas que se dirigen al mercado estadounidense. En resumen, a medida que las empresas globales buscan diversificar sus cadenas de suministro, México ofrece proximidad a los mercados estadounidenses, una infraestructura moderna, acceso a los puertos para la distribución global y una mano de obra altamente cualificada y bien formada.

Sin duda, las empresas mexicanas lo saben desde hace 150 años, y las importaciones de bienes estadounidenses procedentes de México ascendieron a 358 mil millones de dólares en 2019, lo que implica un aumento del 4 % (13.7 mil millones de dólares) con respecto al 2018, y un 102.6 % más que en 2009. Las principales categorías de importación en 2019 fueron los vehículos (101 mil millones de dólares), la maquinaria (66 mil millones de dólares), la maquinaria eléctrica (64 mil millones de dólares), los productos agrícolas (28 mil millones de dólares), los instrumentos ópticos y médicos (16 mil millones de dólares) y los combustibles minerales (13 mil millones de dólares). Las importaciones estadounidenses de servicios procedentes de México ascendieron a un total estimado de 29.8 mil millones de dólares en 2019, un 6.8 % (1.9 mil millones de dólares) más que en 2018, y un 92 % más que los niveles de 2009. Las principales importaciones de servicios de México a Estados Unidos se dieron en el sector de los viajes, y transporte y servicios técnicos, entre otros. Recientemente, hemos visto un gran aumento en las empresas estadounidenses que buscan establecer negocios de servicios en México para proporcionar servicios de diseño web, traducción, telefonía y diseño de productos.

La mayor parte de las exportaciones de México a Estados Unidos se dirigen a la población en general, pero una parte importante está enfocada en la amplísima comunidad latina, que en conjunto tuvo una producción económica total de 2.7 mil millones de dólares en 2019, lo que equivale al séptimo PIB más grande del mundo si los latinos de Estados Unidos fueran un país independiente. Además, el crecimiento del PIB entre 2010 al 2019 de los latinos estadounidenses superó al de Alemania, Reino Unido y Japón. La producción económica de los latinos de Estados Unidos fue especialmente fuerte en educación y atención médica (446 mil millones de dólares), servicios profesionales y empresariales (327 mil millones de dólares) y finanzas y propiedades inmobiliarias (252 mil millones de dólares).

Si usted es una empresa mexicana en crecimiento con la ambición de dirigirse al mayor mercado de consumo del mundo, le alegrará saber que una parte importante de sus clientes potenciales son hispanohablantes.

Pero, aunque Estados Unidos es indiscutiblemente un mercado atractivo, también es un lugar complejo y muy regulado cuando se trata de hacer negocios. Las empresas que desean establecer su actividad en los Estados Unidos deben cumplir con las leyes y normativas federales, estatales y locales que regulan la concesión de licencias, la comercialización, el trabajo, el medio ambiente, la seguridad, la privacidad (de los empleados y de los consumidores), la fiscalidad, etc. Por ejemplo, el Departamento de Trabajo de Estados Unidos (DOL) administra y hace cumplir más de 175 leyes federales relacionadas con el empleo en áreas como la contratación, la verificación de antecedentes, la compensación y los beneficios, la conducta en el lugar de trabajo y el despido.

Las empresas que ingresan al mercado estadounidense por primera vez deben considerar la estructura legal de sus operaciones, una consideración que debe tener en cuenta las diferencias entre las leyes estatales y federales. Las entidades comerciales estadounidenses más comunes son las corporaciones, las sociedades de responsabilidad limitada (LLC) y las sociedades, cada una de las cuales tiene beneficios (y responsabilidades) según los objetivos empresariales específicos del caso.

Los contratos comerciales se rigen por la legislación estatal. Los 50 estados han adoptado alguna variación del Código de Comercio Uniforme (UCC), que generalmente se aplica a cualquier contrato de venta de bienes que supere los 500 dólares, pero en caso de una disputa, los tribunales suelen interpretar los acuerdos escritos basándose en el lenguaje llano de la redacción, la conducta de las partes, las costumbres del sector y las leyes aplicables, y el UCC se utiliza para llenar los vacíos no contemplados en el contrato. Cabe señalar también que, dado que los contratos estadounidenses se rigen por las leyes estatales y no por las federales, todos los contratos deben incluir una cláusula de ley aplicable que designe qué leyes estatales deben utilizarse para interpretar el acuerdo. De manera similar, un contrato puede incluir una cláusula de elección de jurisdicción que designe el estado en el que se puede presentar una demanda para hacer cumplir el contrato. La elección de este tipo de leyes permite la previsibilidad y evita litigios en jurisdicciones lejanas o desconocidas.

Del mismo modo, dada la complejidad de la legislación fiscal estadounidense, es importante que exista una cuidadosa planificación y un asesoramiento fiscal para todas las empresas que hacen negocios en EE.UU. Las empresas que operan en Estados Unidos están sujetas a impuestos federales, estatales y locales independientes. Estados Unidos es parte de tratados fiscales bilaterales con numerosos países extranjeros, y estos tratados tienen como objetivo evitar la doble imposición y la evasión fiscal, así como facilitar el comercio entre países, y los tratados fiscales pertinentes deben consultarse como herramientas principales de planificación fiscal. Las personas y empresas extranjeras que hacen negocios en EE.UU. también están sujetas a la Ley de Impuestos sobre la Inversión Extranjera de Bienes Raíces (FIRPTA), que aplica un impuesto a la enajenación de cualquier interés en bienes inmuebles en Estados Unidos, independientemente de la residencia del contribuyente.

Hay muchísimas más leyes y reglamentos que rigen las operaciones comerciales en Estados Unidos, pero lo sumamente importante es estar lo más informado posible sobre los contextos operativos y legales que son relevantes para su negocio, y obtener un asesoramiento legal sólido en cada paso del proceso cuando esté tomando decisiones comerciales y de inversión.

Lamentablemente, a finales de 2018 la Secretaría de Economía de México ordenó a ProMéxico cerrar todas sus oficinas en el exterior y también dentro de México. Esto tuvo un impacto que difícilmente puede subestimarse. Durante las dos últimas administraciones federales, ProMéxico había establecido 46 oficinas en el exterior y se había convertido en una cara muy visible y respetada para la promoción del comercio y la inversión en México. Ahora no existen vínculos de primera línea entre las empresas mexicanas y los mercados internacionales (INADEM, la agencia creada para ayudar a las PYMES en México también ha interrumpido sus operaciones) y las tareas de promoción comercial en el extranjero ahora se confían a las embajadas y consulados de México.

Harris Bricken ofrece soluciones legales estratégicas para empresas nacionales e internacionales que hacen negocios y se enfrentan a conflictos jurídicos en cuatro continentes, y ha apoyado a cientos de empresas europeas, asiáticas y latinoamericanas con inversiones extranjeras directas (IED) en Estados Unidos. Nuestro grupo especializado en Inversión Extranjera Directa está compuesto por abogados que dominan el español, el chino mandarín, el alemán y el francés, y que son expertos en las leyes estadounidenses, en los contextos normativos y en el contexto comercial global más amplio, y nuestro asesoramiento incorpora todos estos elementos mientras ayudamos a nuestros clientes a desarrollar estrategias jurídicas ganadoras.

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