Nadja Vietz
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No ha sido fácil pero el Partido Republicano ha celebrado su primer éxito legislativo. A finales del año 2017, el Congreso de los Estados Unidos aprobó y el Presidente firmó la mayor reforma fiscal de los Estados Unidos en más de tres décadas.

En comparación con los demás sistemas impositivos, el de los EE.UU es considerado complejo y caro con un Impuesto de Sociedades del 35%. Esta nueva ley ha cambiado significativamente el sistema impositivo de los EE.UU. El objetivo principal del Partido Republicano con este cambio impositivo ha sido el de reducir la carga fiscal en inversiones societarias dentro de los EE.UU.

Los elementos principales para conseguir los objetivos del Partido Republicano son: una rebaja sustancial del Impuesto de Sociedades del 35% al 21%, una inmediata reducción fiscal sobre determinadas inversiones de capital así como un cambio drástico en cuanto al trato fiscal de los beneficios ubicados fuera de los Estados Unidos. Bajo la nueva ley, el cambio más significativo es el cambio estructural de un sistema impositivo global a un sistema impositivo territorial. La nueva ley también contempla una bajada de los impuestos al ciudadano individual, aunque de una manera temporal.

De momento se confirma que los inversores han respondido positivamente al cambio. El anticipado “business boom” para los EE.UU ha disparado la bolsa americana debido a que los EE.UU se han convertido en un objetivo atractivo para invertir – incluyendo a los inversores españoles y alemanes.

Para países dentro de la Unión Europea, los EE.UU son el principal socio para inversiones extranjeras. Entre los años 2008-2012, el capital anual producto de inversiones europeas en los EE.UU era de 1,35 billones de euros de media. Aunque algunos análisis pasados hacen predicciones muy cautelares, algunos estudios recientes sugieren que la reforma fiscal incentivará las inversiones directas en los EE.UU (especialmente de países con tipos impositivos altos como pueden ser Alemania o España) así como potenciar las inversiones de los EE.UU en el extranjero.

Empresas españolas con mercado en los EE.UU podrían ahora beneficiarse bajo el nuevo sistema impositivo de los EE.UU. Hay una gran probabilidad de incremento en las inversiones en los EE.UU. Aparte de alguna restricción puntual, empresas de capital extranjero con intereses en los EE.UU serán las que más se beneficiarán de este cambio. Si las filiales ubicadas en los EE.UU pagan un tipo impositivo menor en sus operaciones dentro de los EE.UU tendrán más dinero para invertir y redistribuir a sus inversores.

Hay que tener en cuenta algunos aspectos que pueden llegar a ser contraproducentes para la empresa que quiere invertir en los EE.UU. Por ejemplo, algunos pagos pueden llegar a comportar cargas impositivas o de otro tipo más altas para las filiales dentro de los EE.UU, mientras que la empresa matriz puede asimismo encontrarse fiscalizada por su sistema impositivo local. Así pues, aunque la nueva reforma fiscal está diseñada para incentivar las inversiones en los EE.UU, una empresa extranjera debe planificar cuidadosamente cualquier tipo de inversión en los EE.UU.

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